El título de la novela

Elegir el título de la novela fue la decisión más fácil que tuve que tomar en el momento de escribir porque desde hace mucho tiempo soy consciente de lo importante que es comer bien -y no me refiero sólo a lo obvio, la salud física- sino a nuestra salud mental.

John dos Passos decía: “puedes arrancar al hombre de su país, pero no puedes arrancar el país del corazón del hombre”, y yo lo siento por completo. Desde hace 20 años resido en Inglaterra  y, como casi todos los emigrantes, cuando llegué, de inmediato comencé a cuestionar cosas que hasta entonces había dado por hecho, siendo habituales en mi familia manchego-extremeña. Entre todos los temas que me rondaban por la cabeza, puede que el de la comida fuera uno de mis favoritos, ¿Era tan importante sentarse en la mesa a comer juntos como mi padre nos recordaba insaciablemente o cenar frente a la tele con el plato en las rodillas era suficiente?  ¿Era necesario parar de trabajar y comer con pausa o un sándwich junto al teclado era más productivo y de nuestros tiempos? ¿Daba lo mismo comprar comida preparada a diario y así ahorrarme tiempo en buscar los ingredientes y prepararla yo misma o como decía mi madre cocinar era un acto de amor invisible?

Hoy en día, cuando ya las costumbres se han igualado bastante en todos los lugares y nuestras vidas son una carrera continua idéntica, creo, más que nunca, que sí es importante sentarse a comer juntos, o solos si me apuras, pero sentarse un rato en una mesa bien presentada, respirar y disfrutar. Uno se siente mejor al hacerlo, parece que hasta se quiere más. También creo que es preferible desconectar del trabajo y saborear la comida en algún otro lugar, para ser más productivos después o simplemente para poner en perspectiva otras cosas durante cinco minutos. Y de lo que no me cabe duda alguna, es que cocinar sea un acto de amor invisible porque aunque no nos demos cuenta, lo es, tanto hacia nuestros seres queridos como hacia nosotros mismos, siendo esa tarea aún más valiosa cuanto más ocupados estamos.

Un plato de sopa que alguien te ofrece en un día húmedo, una receta que un amigo recordó que te gusta y te prepara, el día a día rutinario y cansado en que al llegar a casa encuentras tu comida favorita en la mesa, nadie puede negar la diferencia que esto provoca en nuestro ánimo.

Mi novela no tiene ninguna receta y ni siquiera la trama se desarrolla frente a un plato de comida, pero si es un libro sobre el cariño que se entrega al cuidar a alguien cocinando para él, y quería que el título lo reflejase.

La protagonista es una de esas personas ocupadas, que cree ser feliz con cosas sin demasiada importancia, pero que, afortunada, cruza su camino con alguien con ideas muy diferentes, justo en un momento duro de los que a veces se atraviesan en la vida y, como un paliativo, esta nueva amistad cocinará con devoción para ella,  haciéndole sentir con esta acción tan poco valorada en ocasiones, un cariño y bienestar impensables.

Una historia de amistad y recuperación, de hacer paces con el pasado para conseguir así abrir una ventana al futuro.

2 comentarios en “El título de la novela

  1. Siempre he creido en el poder curativo de la comida,la profunda e inmediata satisfacción que nos proporciona saborear algo rico. El cariño se transmite en la forma de cocinar ,es uno de los principales ingredientes en un guiso .
    La amistad entre las dos mujeres protagonistas de la novela es muy reconfortante.
    Un libro muy recomendable.

    Me gusta

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